
BIO
Mi viaje con los caballos comenzó a los dos años, un inicio que, aunque marcado por una anécdota temprana, forjó una conexión profunda y sentó las bases de mi vocación. A lo largo de los años, exploré diversas disciplinas, pero fue la filosofía de "el ser" y el enfoque natural, inspirados por mi abuelo, quienes moldearon mi camino. Él, un maestro de la "vieja escuela", me enseñó el valor de la observación y la responsabilidad en el aprendizaje, y su propia experiencia me reveló la profunda importancia de trabajar el "ser" y la gestión emocional, tanto en humanos como en equinos.
Me considero un acompañante en el entrenamiento del caballo que confía plenamente en la capacidad innata del caballo para aprender y asumir la responsabilidad de su propio crecimiento. Mi trabajo se centra, en un alto porcentaje, en la psicología equina, buscando incidir en el "ser" del caballo en lugar de únicamente en sus acciones o en el "hacer". Esta convicción, profundamente arraigada en mi experiencia personal y en años de estudio de la psicología (una perspectiva enriquecida también por mi esposa, psicóloga de profesión), me ha permitido comprender que la esencia entre humanos y equinos no dista tanto.
Mi objetivo primordial es fomentar en los caballos una verdadera autoconfianza, una seguridad que nace de su interior, potenciando su desarrollo autónomo en lugar de una dependencia del jinete. Esta aproximación es cada vez más reconocida y valorada, incluso en el deporte equino de élite, donde jinetes y entrenadores acuden a mí para integrar el entrenamiento psicológico. Han constatado que muchas problemáticas no se resuelven solo con técnicas deportivas, y que los beneficios del trabajo psicológico son trascendentales para el bienestar y el desempeño de estos animales.






